SAVE THE CHILDREN PRESENTA EL INFORME VOCES

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Actualmente la violencia, en sus diferentes expresiones, es el problema que más preocupa a las niñas, niños y adolescentes (NNA) mexicanos. Consultados acerca de cuáles son, a su entender, situaciones de violencia, 82% lo relacionó con golpes, 55% con abuso sexual y 54% con insultos o gritos. Así se recoge en el informe VOCES, una consulta realizada por Save the Children entre 3,133 niñas, niños y adolescentes que participan en los programas de la organización (más de 40,000 NNA) en 60 escuelas públicas de 13 entidades federativas: Baja California, Colima, Chiapas, Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Nuevo León, Puebla, Oaxaca, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa y Yucatán.

“Ante este complejo contexto, encontramos que las voces de niñas, niños y adolescentes no son escuchadas. Si en esta etapa no les escuchamos, si no se abren espacios de expresión, estaremos violando sus derechos básicos y, como sociedad, estaremos perdiendo la oportunidad de tener adultos participativos, conciliadores, que buscan transformar realidades en todos los niveles”, señala María Josefina Menéndez, Directora General de Save the Children.

Respecto a los problemas del país que más les angustian, los NNA participantes destacaron los secuestros (44%), los problemas de salud (43%), la falta de dinero en casa (30%), la inseguridad (38%) y la violencia en las calles (34%), en casa (24%) o en la escuela (18%). “Esta información nos revela que niñas, niños y adolescentes están conscientes del entorno en el que viven, saben que estas problemáticas son constantes en el país y les están impidiendo un desarrollo equitativo”, añade Nancy Ramírez, Directora de Incidencia Política de Save the Children.

En los últimos años, la violencia en México ha alcanzado niveles históricos, en particular, en lo que se refiere a asesinatos y desapariciones, impactando la vida de niñas, niños y adolescentes. En 2016, se registraron 1,105 asesinatos de NNA –un promedio de 3 al día- mientras que de las 37,338 personas desaparecidas, 6,226 son niñas, niños y adolescentes. Además, 4 de cada 10 delitos sexuales son en contra de menores de 15 años de edad.

Consultados sobre su percepción de la seguridad en la escuela, la casa y la comunidad, los NNA coincidieron en que la casa (91%) y la escuela (83%) son los espacios que les proporcionan más sensación de seguridad. Sin embargo, solo 1 de cada 4 siente seguridad en su comunidad. Los eventos de riesgo que más les angustian son los temblores (46%), violencia entre personas (40%), balaceras (37%) y secuestros (28%). “En este contexto, identificamos que los principales riesgos a los que están expuestos niñas, niños y adolescentes son de origen natural, pero, sobre todo, humano”, precisa Nancy Ramírez.

De hecho, el acoso escolar destaca como el principal asunto que hace sentir mal a los NNA entrevistados (21%), seguido de la violencia intrafamiliar (13%). “Necesitamos que haya mayor seguridad y proteger más a los niños y niñas”, explica un niño de 11 años participante en la consulta. “Para detener la violencia en la casa –indica otra niña de la misma edad-, se necesita que los padres no manden a trabajar a sus hijos, que no los golpeen y que les den de comer”.

En la escuela, la mayoría coincide en la necesidad de fomentar la convivencia y el respeto. La tercera parte de las niñas, niños y adolescentes asegura haber sufrido discriminación alguna vez (31%), siendo las principales causas de discriminación el cuerpo (29%), el color de la piel (25%) y la apariencia (19%). En secundaria, el género es la primera causa (17%), mientras que la orientación sexual lo es en bachillerato (11%). Las ideas son un motivo importante de discriminación tanto en secundaria como en bachillerato (26% y 25%, respectivamente).

Participación infantil
La participación infantil es uno de los derechos con mayor rezago en México. Tanto en la casa, como en la escuela, la comunidad y a nivel nacional, las voces de NNA no se toman en cuenta para la toma de decisiones. “Persiste una visión adultocentrista, proteccionista y asistencialista sobre el rol que juegan niñas, niños y adolescentes en la sociedad. Siguen sin ser reconocidos como sujetos de derechos que, entre otros, pueden ejercer su derecho a la participación y a la libre expresión”, subraya María Josefina Menéndez.

De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un cuarto de los adultos mexicanos considera que las opiniones de NNA sobre las decisiones políticas deben ser consideradas poco o nada y 2 de cada 10 piensa que participan a través de sus papás, mamás y otros adultos. Además, la inversión pública en el derecho a la participación de NNA solo alcanza el 1% del gasto público total en niñas, niños y adolescentes.

“El muro más grande que puede tener un adulto es la incomprensión hacia un niño”, menciona Gilberto Altamirano, miembro de la Red Paz Mx, creada hace un año a partir del programa Escuelas Construyendo Paz (EcPaz) de Save the Children para promover una cultura de paz entre las y los jóvenes. Durante la conferencia de prensa, Altamirano recordó que “la creación de espacios idóneos para la participación de las niñas, niños y adolescentes debe estar dentro del Gobierno y estos deben ser públicos y de fácil acceso”.
Por su parte, Michelle González, también integrante de la Red Paz Mx, lamentó que las autoridades no consulten a las y los jóvenes en la toma de decisiones que les afectan. Tras participar en la delegación oficial de México en el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas del 9 al 18 de julio en Nueva York, destacó la importancia de ser parte de estos foros. “Es muy importante porque tenemos que hacer eco para que las voces de las niñas, niños y jóvenes sean escuchadas por las autoridades, pero también por la sociedad”, recalcó.

Ante este panorama, Save the Children considera que:
Niñas, niños y adolescentes se encuentran en un entorno hostil, que les genera un estrés tóxico cargado de fuertes relaciones violentas en la escuela, en su hogar y en la comunidad. Este estrés tóxico puede derivar en conductas como ansiedad, sentimientos constantes de miedo, aparición de estrés postraumático, deterioro de desempeño académico o abandono escolar, somatización como dolores estomacales, dolores de cabeza y otros relacionados con causas emocionales y no físicas.

Protegerles contra toda forma de violencia es una obligación del Estado plasmada en la Ley General de Derechos de NNA, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en la Alianza Global para poner fin a la violencia contra la niñez.

La nueva administración debe adquirir un firme compromiso con NNA. El primer paso es considerar su voz en los procesos de construcción de paz. Debe crear mecanismos de participación efectiva para que NNA contribuyan al Plan Nacional de Desarrollo, los Planes Sectoriales y el nuevo Programa Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (PRONAPINNA).

Es necesario contar con mecanismos de rendición de cuentas y transparencia que sean amigables para NNA y es fundamental lograr su inclusión, protagonismo y empoderamiento en procesos de toma de decisión política.