En un contexto donde las enfermedades respiratorias continúan representando un reto para la salud pública, la prevención vuelve a colocarse en el centro de la conversación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la resistencia a los antimicrobianos figura entre las diez principales amenazas sanitarias a nivel global, lo que refuerza la necesidad de adoptar estrategias preventivas eficaces y sostenibles.
Con el inicio de un nuevo año y el aumento estacional de infecciones respiratorias, especialistas subrayan la importancia del uso adecuado de antisépticos y desinfectantes como una herramienta fundamental para reducir la transmisión de microorganismos en espacios públicos, laborales y domésticos.
“El incorporar estas herramientas en la vida diaria no solo ayuda a disminuir contagios, sino que también fomenta una cultura de prevención sostenida”, señala el Dr. Conrado Polanco Ortíz, gerente de relaciones médicas de Esteripharma.
Las cifras respaldan la urgencia del tema. De acuerdo con datos oficiales, al 29 de diciembre de 2025 se habían notificado en México más de 7 mil casos positivos de Covid-19 y 273 defunciones asociadas. A ello se suman más de 38 mil casos sospechosos de enfermedad respiratoria viral, con casi 1,900 contagios confirmados de influenza, principalmente del subtipo A (H1N1), así como defunciones registradas en distintas entidades del país.
Ante este panorama, los expertos coinciden en que acciones simples, pero constantes, pueden marcar una diferencia significativa en la cadena de contagios. Entre ellas destacan la higiene frecuente y correcta de manos, la etiqueta respiratoria al toser o estornudar, la desinfección regular de superficies de alto contacto y el cuidado de la piel mediante el uso de antisépticos seguros que permitan un uso continuo sin generar irritaciones.
En este sentido, las soluciones electrolizadas de superoxidación (SES) con pH neutro han cobrado relevancia gracias a su amplio espectro de acción y su perfil de bioseguridad. Estas soluciones son eficaces contra bacterias, hongos y virus como los de la influenza AH1N1 y diversos coronavirus, además de contribuir a la inhibición de la replicación del SARS-CoV-2, sin afectar la piel ni las mucosas.
Uno de sus principales beneficios es su mecanismo de acción, ya que no generan resistencia microbiana, una problemática creciente a nivel mundial.
Como parte de una estrategia integral de prevención, el Dr. Polanco Ortíz recomienda mantener una adecuada ventilación en espacios cerrados, reforzar el lavado de manos con agua y jabón, utilizar antisépticos como complemento —no sustituto— de los hábitos básicos de higiene y atender de manera oportuna cualquier síntoma respiratorio, siempre bajo supervisión médica y evitando la automedicación.
Tomar medidas preventivas basadas en evidencia científica no solo protege la salud individual, sino que impacta positivamente en el bienestar colectivo, especialmente en temporadas donde las enfermedades respiratorias continúan siendo un desafío constante.
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