Comprar una vivienda, ahorrar para el retiro o financiar la educación son algunas de las principales metas económicas de los hogares mexicanos, pero los gastos inesperados pueden ponerlas en riesgo.
En México, ahorrar para cumplir una meta financiera no siempre es suficiente. Una enfermedad, un accidente o la pérdida de ingresos pueden obligar a las familias a utilizar los recursos destinados a proyectos de largo plazo para hacer frente a una emergencia.
De acuerdo con la Encuesta de Competencias Financieras 2024 de Banco de México, 47% de los hogares en el país declaró tener alguna meta financiera. La adquisición de una vivienda encabeza la lista, con 42.4%, seguida por el gasto en ocio y experiencias, con 19.9%; el ahorro para el retiro, con 15%, y la educación, con 10.5%.
Sin embargo, estas aspiraciones conviven con una limitada capacidad para enfrentar imprevistos. La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera 2023 del INEGI señala que 34.6% de la población considera tener poca o ninguna capacidad para afrontar un gasto inesperado.
Además, este tipo de gastos representa la principal preocupación financiera tanto para mujeres como para hombres: 36.4% de las mujeres y 31% de los hombres los identifica como una de sus mayores inquietudes económicas.
La brecha entre ahorrar y protegerse
Aunque existe una amplia penetración de productos financieros formales, la contratación de seguros todavía representa un reto. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 del INEGI y la CNBV, 76.5% de las personas de entre 18 y 70 años cuenta con algún producto financiero formal, pero únicamente 22.9% tiene algún tipo de seguro y 13.9% dispone de un seguro de vida.
Esta diferencia puede representar una vulnerabilidad para quienes destinan parte de sus ingresos a construir un patrimonio o alcanzar objetivos de largo plazo.
Uno de los riesgos que puede alterar estos planes es una invalidez derivada de un accidente. Datos del INEGI indican que los hogares donde al menos una persona vive con discapacidad destinan aproximadamente 50% más recursos a gastos de salud, lo que puede presionar las finanzas familiares y obligar a redirigir dinero originalmente destinado al ahorro, la educación, la vivienda o el retiro.
“Ahorrar permite construir una meta; protegerla evita que un imprevisto deshaga años de esfuerzo. Una planeación financiera completa no sólo pregunta cuánto dinero queremos reunir, sino también qué riesgos podrían impedirnos llegar”, señaló Luis Morales, director técnico y Oferta de Salud y Vida en AXA México.
El reto de prepararse para el retiro
La planeación financiera también enfrenta desafíos de cara a la vejez. La misma Encuesta Nacional de Inclusión Financiera reporta que 42.2% de la población tiene una cuenta de Afore, pero apenas 7.9% de quienes cuentan con ella realiza aportaciones voluntarias.
Ante este escenario, 67.3% contempla continuar trabajando como una de las alternativas para afrontar sus gastos durante la vejez.
Para Luis Morales, el ahorro y la protección deben formar parte de una misma estrategia financiera. El primer paso, explicó, consiste en identificar una meta y evaluar los riesgos que podrían impedir alcanzarla para, posteriormente, combinar herramientas de ahorro, protección y recursos para enfrentar emergencias.
En este sentido, un seguro puede contribuir a evitar que una contingencia obligue a utilizar los recursos destinados a objetivos como comprar una vivienda, financiar la educación o construir un fondo para el retiro.
“Los sueños requieren ahorro y constancia, pero también protección. Contar con la cobertura adecuada ayuda a que un imprevisto no retrase una meta importante. Proteger lo que estamos construyendo es una forma de acercarnos a lo que queremos lograr”, concluyó el especialista.
“Los sueños requieren ahorro y constancia, pero también protección. Contar con la cobertura adecuada ayuda a que un imprevisto no retrase una meta importante. Proteger lo que estamos construyendo es una forma de acercarnos a lo que queremos lograr”, finalizó Luis Morales.