Aunque la mayoría de las mujeres mexicanas reconoce la importancia de detectar a tiempo el cáncer de mama, persisten brechas entre el conocimiento y las condiciones necesarias para convertirlo en acciones concretas de cuidado.
Así lo revela el Índice de Concientización sobre Salud Mamaria México 2026, presentado por a partir de 1,806 encuestas realizadas a mujeres mayores de 18 años. El estudio analiza el nivel de conocimiento sobre cáncer de mama, las prácticas de prevención y las condiciones que pueden facilitar o dificultar una detección oportuna.
El índice obtuvo una calificación de 32 puntos sobre 100. Solo 32% de las participantes alcanzó niveles altos o muy altos de concientización, mientras que 40% se ubicó en niveles bajos o muy bajos y 29% en un nivel medio.
Uno de los principales hallazgos apunta a una brecha entre la intención de cuidar la salud y la posibilidad de hacerlo. Aunque 94% de las mujeres estaría dispuesta a modificar hábitos relacionados con alimentación, ejercicio o controles médicos, únicamente seis de cada 10 considera contar con las condiciones necesarias para llevar esos cambios a la práctica.
“Como mujeres, queremos cuidar nuestra salud, pero muchas veces enfrentamos obstáculos que lo impiden. Este Índice nos ayuda a comprender dónde están esas brechas y qué necesitamos fortalecer para que la información pueda convertirse en decisiones y prácticas de cuidado”, manifestó Silvia Ojeda Espejel, directora de Fundación Instituto Natura México.
El estudio contempla tres dimensiones: Detección, Conocimiento y Reducción de Riesgos. La primera obtuvo el resultado más alto, lo que refleja que el mensaje sobre la importancia de identificar oportunamente el cáncer de mama ha logrado mayor presencia entre las mujeres.
Sin embargo, persisten vacíos sobre los factores de riesgo y el seguimiento médico. Solo 49% de las encuestadas afirma conocer los factores o hábitos que pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama.
Además, después de acudir a una consulta ginecológica, apenas 60% completa todos los estudios solicitados. El resto realiza solo algunos, no se los practica o no regresa para continuar con el seguimiento.
Estos datos muestran que el acceso a la atención no termina con una consulta, pues la ruta de cuidado también requiere realizar estudios, conocer los resultados y mantener los controles indicados.
Detección temprana
El valor de la detección oportuna es ampliamente reconocido: 73% de las mujeres sabe que identificar el cáncer de mama de manera temprana aumenta las posibilidades de curación.
No obstante, cuando se profundiza en los pasos para llevar este conocimiento a la práctica, aparecen importantes áreas de oportunidad. Solo 31% identifica correctamente cuándo debe comenzar a realizarse una mastografía cuando no presenta síntomas ni tiene antecedentes.
De igual manera, apenas 29% reconoce la biopsia como el procedimiento utilizado para confirmar un diagnóstico, lo que evidencia que existe conocimiento sobre algunas herramientas de detección, pero no necesariamente sobre la ruta completa que puede seguir una paciente.
Entre los motivos para no realizarse una primera mastografía aparecen el miedo, la falta de tiempo, las dificultades para conseguir una cita, no haber recibido una indicación médica o considerar que el estudio no es necesario cuando no existen síntomas.
“Para muchas mujeres, la ruta comienza antes del consultorio: empieza cuando deciden priorizar su salud, aun con miedo y sin presentar síntomas. Necesitamos romper la idea de que, si no existen antecedentes familiares o molestias, no hay riesgo, y dejar de ver la mastografía o la biopsia como una sentencia. Son herramientas que brindan certeza; por ello, la información clara y el acompañamiento son fundamentales para que ninguna mujer abandone el proceso”, aseveró Alma Ortiz, subdirectora general de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer.
El Índice plantea así un reto que va más allá de informar: generar condiciones para que las mujeres puedan transformar el conocimiento en prácticas sostenidas de prevención y atención.
Para Avon y Fundación Instituto Natura, fortalecer la salud mamaria implica no solo explicar qué deben hacer las mujeres, sino también identificar y reducir las barreras que dificultan que puedan hacerlo. La apuesta, señala el estudio, es avanzar hacia información más clara, útil y acompañada de condiciones que permitan completar la ruta de detección y cuidado.


