La transición hacia la menopausia puede traer cambios físicos y emocionales que van mucho más allá de los sofocos. Especialistas destacan la importancia de reconocer los síntomas, contar con información confiable y recibir atención de acuerdo con las necesidades de cada mujer.
La menopausia es una etapa natural de la vida, pero todavía existen dudas, temores y falta de información que pueden dificultar que muchas mujeres reconozcan lo que ocurre en su cuerpo y busquen orientación profesional.
En América Latina, la menopausia se presenta en promedio alrededor de los 48 años, de acuerdo con información de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG). Sin embargo, la manera de vivir esta transición puede variar considerablemente entre cada mujer.
Durante el Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Menopausia, Abbott reunió a especialistas de México, Colombia, Chile, Perú, Brasil y Centroamérica para analizar los retos que persisten en la región y la necesidad de hablar de esta etapa desde una perspectiva integral.
Mucho más que sofocos
Alteraciones del sueño, cambios de ánimo, dificultades de memoria y concentración, molestias articulares y síntomas urinarios o sexuales pueden presentarse durante la transición a la menopausia.
Estas manifestaciones no tienen la misma intensidad ni duración en todas las mujeres y, en algunos casos, pueden afectar el bienestar cotidiano y el desempeño profesional.
Un estudio publicado en Maturitas, realizado con más de 2,000 mujeres de 12 países latinoamericanos, encontró una asociación entre una mayor severidad de los síntomas de la menopausia y una menor calidad de vida relacionada con el trabajo y satisfacción laboral.
Persisten dudas sobre la terapia hormonal
La terapia hormonal es una de las alternativas disponibles para tratar determinados síntomas de la menopausia, pero continúa rodeada de dudas y temores.
Un estudio publicado en PLOS ONE encontró importantes vacíos de información entre las mujeres participantes: más del 90% mostró poco o ningún conocimiento sobre la terapia hormonal.
Esto no significa que este tratamiento sea adecuado para todas. Su uso requiere una valoración individual que considere la edad, los síntomas, los antecedentes médicos y los posibles beneficios y riesgos.
“Es fundamental que la información científica y las alternativas disponibles formen parte de una conversación abierta entre quienes viven este proceso y los profesionales de la salud”, señala Álvaro Rojas, director médico regional de Abbott.
Informarse también forma parte del cuidado
Hablar de menopausia con mayor naturalidad puede ayudar a identificar síntomas que durante años han sido minimizados o asumidos como algo que simplemente debe soportarse.
La evidencia científica también ha permitido ampliar el conocimiento sobre los cambios que acompañan esta etapa y sobre las distintas alternativas disponibles para su atención.
Más que promover un tratamiento específico, especialistas coinciden en la importancia de que cada mujer tenga acceso a información confiable, pueda expresar cómo se siente y tome decisiones acompañada por profesionales de la salud.
La menopausia forma parte de la vida. Comprenderla mejor puede contribuir a vivir esta transición con menos incertidumbre y con mayores herramientas para cuidar la salud y el bienestar.


