La xerostomía, conocida comúnmente como boca seca, es una condición que puede pasar desapercibida entre los adultos mayores, pero que representa un factor de riesgo para su salud bucodental, especialmente en una población que ya enfrenta una alta prevalencia de caries y enfermedades periodontales.
En México, se estima que más del 98% de las personas mayores de 60 años presenta caries dental, mientras que más del 66% tiene al menos un signo de enfermedad periodontal. En este contexto, especialistas destacan la importancia de prestar atención a la hidratación y a los cambios en la producción de saliva.
Con motivo del Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, que se conmemora cada 28 de agosto, también se pone sobre la mesa el reto que representa el envejecimiento de la población para el sistema de salud. De acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para 2050 México tendrá cerca de 150.8 millones de habitantes y alrededor de 32.4 millones, equivalentes al 21.5% de la población, tendrán 60 años o más.
El cirujano maxilofacial Dr. de la División Odontológica de Esteripharma, señala que la salud bucodental es un componente fundamental de la calidad de vida de las personas mayores, debido a que los problemas que no reciben atención oportuna pueden acumular consecuencias con el paso de los años.
Entre los padecimientos que pueden afectar con mayor frecuencia a este grupo se encuentran la pérdida de piezas dentales, enfermedades gingivales y periodontales, cáncer oral, dificultades relacionadas con prótesis dentales y problemas asociados con una hidratación y nutrición inadecuadas.
El papel de la saliva
Durante las temporadas de altas temperaturas, la hidratación adquiere especial relevancia entre los adultos mayores, quienes son más vulnerables a los efectos del calor. Sin embargo, sus repercusiones sobre la salud bucal suelen recibir menor atención.
En esta población pueden coexistir enfermedades crónicas, consumo de medicamentos, uso de prótesis dentales e hipodipsia —una disminución de la sensación de sed—. Estos factores, aunados a la deshidratación provocada por las altas temperaturas, pueden contribuir a la aparición de xerostomía y a una menor producción de saliva.
La saliva funciona como una defensa natural de la boca frente a microorganismos y contribuye al equilibrio del pH y de la flora bucal. Cuando su producción disminuye, pueden aumentar las condiciones favorables para el desarrollo de caries, enfermedades de las encías e infecciones.
Por ello, mantener una mucosa oral adecuadamente hidratada y procurar una correcta ingesta de líquidos son medidas relevantes para conservar las funciones naturales de la cavidad bucal.
Prevención y atención oportuna
Ante el riesgo de una mayor carga microbiana, el especialista destaca el uso de antisépticos de amplio espectro, como las soluciones electrolizadas de superoxidación (SES) con pH neutro, como auxiliares para la higiene bucal cotidiana y dentro de tratamientos específicos, bajo orientación profesional.
“Las SES con pH neutro favorecen el tratamiento de gingivitis y periodontitis propuesto para la promoción de la salud, la protección específica, limitación del daño y rehabilitación de la salud bucal. Ambas son de los padecimientos más comunes, además de ser precursores de patologías más severas como complicaciones en pacientes diabéticos, neoplasias, padecimientos del aparato gastrointestinal e incluso cáncer”, añade el experto.
En el caso de las infecciones periodontales crónicas, algunos microorganismos pueden ingresar al torrente sanguíneo y alcanzar otros órganos, por lo que resulta importante prestar atención a señales como sangrado o dolor en las encías.
Más allá de los productos auxiliares de higiene, los especialistas subrayan que la prevención y la valoración profesional son las principales herramientas para conservar la salud bucal durante el envejecimiento.
Una revisión periódica con el odontólogo o estomatólogo permite detectar problemas en etapas tempranas, establecer tratamientos adecuados y prevenir complicaciones que puedan afectar funciones esenciales como hablar, comer y sonreír.
“Lo más responsable siempre será acudir regularmente a valoración médica con el odontólogo o estomatólogo para un diagnóstico y tratamiento oportunos, para realizar acciones preventivas, o en su defecto, corregir en medida de lo posible los problemas existentes y evitar complicaciones mayores”, concluye el Dr. Juan Paz García.
