La primavera llega con sus encantos, pero también trae consigo un aumento de la presencia de polen en el aire, lo que se traduce en una temporada alta de rinitis alérgica en México. Esta condición afecta a un 42.5% de la población, especialmente a los hombres, convirtiéndola en un problema de salud pública que impacta en la calidad de vida, el descanso y la productividad diaria.
Según el Dr. Conrado Polanco Ortíz, gerente de relaciones médicas de Esteripharma, “la rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal provocada por una reacción inmunitaria a alérgenos ambientales, y lo que la hace estacional, es la época específica del año en que incrementan”, puntualizando que “los alérgenos son sustancias generalmente inofensivas que el sistema inmunológico de personas sensibles reconoce como amenazas.”
A diferencia de un resfriado común, la rinitis alérgica no está asociada a virus ni fiebre, pero puede prolongarse durante semanas, dependiendo de la exposición al polen. Los síntomas más comunes incluyen goteo nasal, congestión, ojos rojos y llorosos, estornudos, y tos. En algunos casos, también se presentan alteraciones del sueño, cansancio y una disminución en la concentración, afectando tanto a estudiantes como a trabajadores.
El Dr. Polanco también señala que, si no se maneja adecuadamente, la rinitis puede evolucionar hacia asma o generar complicaciones como sinusitis o conjuntivitis. La sinusitis, por ejemplo, puede generar fuertes dolores de cabeza y dificultad para respirar debido a la inflamación de los senos paranasales.
Prevención y cuidados recomendados
Para reducir los efectos de la rinitis alérgica, el experto recomienda adoptar medidas preventivas clave:
• Mantener puertas y ventanas cerradas durante los días con alta concentración de polen.
• Evitar actividades al aire libre en las primeras horas de la mañana, cuando los niveles de polen son más altos.
• Cambiarse de ropa y lavar el rostro (o bañarse) después de pasar tiempo fuera.
• Limpiar superficies interiores con paños húmedos para evitar dispersar partículas de polen.
• Consultar a un alergólogo para explorar terapias farmacológicas o vacunas antialérgicas personalizadas.
• Realizar lavados nasales frecuentes para eliminar los alérgenos acumulados en las vías respiratorias.
De acuerdo con estudios, los lavados nasales pueden mejorar significativamente los síntomas nasales y la calidad de vida de los pacientes, además de reducir el consumo de medicamentos.
Innovación científica al servicio de la salud respiratoria
La ciencia también ha avanzado en el campo de la higiene nasal. Una de las alternativas más prometedoras son las soluciones electrolizadas de superoxidación (SES), que tienen un pH neutro y han demostrado ser eficaces para proteger la mucosa nasal.
“Son auxiliares seguros y eficaces que protegen la mucosa nasal sin dañarla, ayudando a mantenerla limpia e hidratada. Gracias a su amplio espectro, estos antisépticos eliminan virus respiratorios pandémicos como los coronavirus y los de la influenza, así como bacterias y hongos, sin generar resistencia bacteriana ni efectos secundarios, incluso en adultos mayores y/o en edades pediátricas”, especifica el Dr. Polanco Ortíz. “Pueden utilizarse de forma frecuente, como protección y/o como parte de un tratamiento integral, favoreciendo un ambiente nasal más saludable y contribuyendo al bienestar respiratorio, especialmente durante temporadas de alta exposición.”
El Dr. Polanco manifiesta que, ante el aumento de casos de rinitis alérgica durante la primavera, es crucial fortalecer las defensas cotidianas, identificar los síntomas a tiempo y aplicar medidas preventivas. Mantener una adecuada higiene nasal puede transformar por completo la experiencia de la temporada. “Respirar bien es calidad de vida, y pequeños hábitos diarios pueden marcar una gran diferencia”, concluye el especialista.
