LA LIPOHIPERTROFIA REPRESENTA UN RIESGO PARA EL CONTROL DE LA DIABETES

a-lipohipertrofia-representa-un-riesgo-para-el-control-de-la-diabetes-01.jpg

La lipohipertrofia, una alteración del tejido graso que aparece con frecuencia en las zonas donde se aplica insulina de manera repetida, podría afectar el control de la diabetes y permanecer sin ser detectada. De acuerdo con nuevas recomendaciones elaboradas por un panel internacional de especialistas, entre 29% y 76% de las personas que reciben tratamiento con insulina presentan esta complicación.

El grupo, integrado por 13 especialistas en endocrinología, atención primaria, investigación y manejo de la diabetes, estableció 15 recomendaciones enfocadas en la prevención, detección, manejo y educación sobre la lipohipertrofia, luego de revisar la literatura disponible y realizar cinco rondas de evaluación.

La lipohipertrofia puede manifestarse como zonas de piel engrosada, endurecida, elástica o con pequeños bultos debajo de la superficie. Sin embargo, no siempre es visible, por lo que su identificación requiere una revisión cuidadosa de los sitios donde se administra la insulina.

Rotar los sitios de aplicación, una medida clave
Uno de los principales factores de riesgo modificables identificados por los especialistas es la falta de rotación sistemática de los sitios de inyección. Las personas que aplican insulina repetidamente en el mismo lugar pueden tener un riesgo hasta nueve veces mayor de desarrollar lipohipertrofia.

La aplicación de insulina en estas zonas puede generar una absorción menos predecible, mayor variabilidad de la glucosa y dificultades para alcanzar un adecuado control metabólico. Además, puede asociarse con niveles más elevados de hemoglobina glucosilada, mayor riesgo de hipoglucemia y requerimientos de insulina hasta 25% mayores.

Mariana Buss, PhD, profesional de Medical Affairs en embecta Latinoamérica, señaló que “muchas personas continúan utilizando la misma zona porque allí las inyecciones resultan menos dolorosas. Sin embargo, esa práctica favorece el desarrollo de la lipohipertrofia y puede alterar la absorción de la insulina.”

Para reducir este riesgo, los especialistas sugieren dividir cada zona de aplicación en cuadrantes o secciones y utilizar una sección diferente cada semana. Asimismo, recomiendan dejar al menos un centímetro de distancia entre una inyección y la siguiente y permitir periodos de descanso a las distintas zonas antes de volver a utilizarlas.

El uso de agujas nuevas también es importante
Entre otros factores asociados con un mayor riesgo de lipohipertrofia se encuentran utilizar insulina durante más de dos años, reutilizar una misma aguja más de cuatro veces, requerir dosis o concentraciones elevadas de insulina y no haber recibido capacitación suficiente sobre la técnica de aplicación.

Los especialistas recomiendan utilizar una aguja nueva en cada aplicación. Para la mayoría de las personas, plantean el uso de agujas de 4 milímetros para plumas de insulina o de 6 milímetros para jeringas, generalmente con calibre 32G.

Un aumento inexplicable de la dosis de insulina, dificultades para controlar la glucosa o variaciones inesperadas en los niveles glucémicos pueden ser señales de alerta que ameritan revisar los sitios de aplicación.

Evaluaciones periódicas pueden ayudar a detectarla
Las nuevas recomendaciones plantean que los sitios de aplicación de insulina sean evaluados de manera sistemática cada seis meses durante los primeros dos años de tratamiento y, posteriormente, al menos una vez al año.

En personas con mayor riesgo, la revisión podría realizarse cada tres meses. En este grupo se encuentran quienes reutilizan agujas, no realizan una rotación adecuada, tienen antecedentes de lipohipertrofia, utilizan dosis elevadas de insulina o llevan más tiempo bajo tratamiento.

La evaluación no debe limitarse a observar la piel. La palpación organizada de las zonas de inyección puede contribuir a identificar alteraciones que no son visibles. En casos de sospecha de lipohipertrofia subclínica o cuando el examen clínico no sea concluyente, el ultrasonido puede considerarse como una herramienta complementaria.

Cambiar de zona requiere supervisión médica
Los especialistas también advierten que detectar una zona con lipohipertrofia no significa simplemente dejar de utilizarla y mantener sin cambios la dosis de insulina.
Cuando una persona comienza a aplicar insulina en tejido sano, la absorción puede mejorar y la dosis que anteriormente necesitaba podría resultar excesiva. Por ello, el cambio debe realizarse con acompañamiento del equipo de salud, que puede determinar si es necesario ajustar el tratamiento y reducir la dosis, en algunos casos entre 10% y 25%, para disminuir el riesgo de hipoglucemia.

La educación sobre la técnica de inyección debe comenzar desde el inicio del tratamiento y reforzarse periódicamente. Esto incluye explicar las zonas apropiadas para aplicar la insulina, enseñar una rotación organizada, promover el uso correcto de las agujas y ayudar a reconocer cambios en la piel.

“La técnica de inyección correcta no debe enseñarse solo una vez”, enfatizó Buss, al señalar que hábitos aparentemente pequeños, como utilizar siempre el mismo punto de aplicación o reutilizar una aguja, pueden influir en la eficacia del tratamiento.

Ante cualquier cambio en las zonas de aplicación o dificultades para mantener el control de la glucosa, las personas que utilizan insulina deben consultar con su equipo de salud para recibir una evaluación y orientación individualizada.

Written By
More from Visión Global

REXONA CREA NUEVOS ANTITRANSPIRANTES DE EDICIÓN LIMITADA PARA MUJERES

Rexona sorprende a sus consumidoras este 2025 con una edición limitada de...
Read More