EL 45% DE LA POBLACIÓN ADULTA TIENE MALA CALIDAD DE SUEÑO: UNAM

Salud

La facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sostiene que, el 45 por ciento de la población adulta padece de trastornos del sueño como la apnea y el insomnio lo que afecta las relaciones interpersonales.

El sueño, parte esencial de la vida diaria, es una necesidad biológica que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para un pleno rendimiento, señaló la doctora Gabriela Millán Rosas, especialista en Medicina del Sueño.

Explicó cuáles son los trastornos del sueño más frecuentes en la población mexicana: “El principal padecimiento es la apnea del sueño, un trastorno que se produce cuando la respiración se interrumpe mientras dormimos produciendo fragmentación del sueño debido a disminución en el oxígeno. El segundo trastorno es el insomnio y se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño (esto es más de 30 minutos para lograrlo), tener despertares durante la noche o despertar antes de lo habitual”.

Millan Rosas señaló que, sí hay una consecuencia directa en las relaciones de pareja al presentarse estos padecimientos. “Un ejemplo común en la clínica del sueño es que las esposas llegan por insomnio al no poder conciliar el sueño por los ronquidos de su pareja, quien tiene el riesgo de padecer apnea del sueño. Ambos padecimientos combinados en una pareja pueden llevar a la separación, Durante el sueño se llevan a cabo procesos fisiológicos muy importantes. No dormir adecuadamente te pone de mal humor o irritable, consecuencias que también deterioran la relación de pareja generando un círculo vicioso difícil de identificar y de atender a tiempo”, aseguró.

Algunas manifestaciones pueden ser: Cambios de humor; Dolores de cabeza; Pérdidas de memoria; Quedarse dormidos realizando tareas que requieres especial atención; Depresión; Sobrepeso; Hipertensión arterial; Alteraciones en el sistema inmunológico; Comportamientos hiperactivos y falta de deseo sexual.

Hoy en día, es común que modifiquemos nuestras horas del ciclo natural sueño-vigilia por el ritmo de vida que llevamos, el ciclo se desconfigura y esto hace que tardemos más en conciliar el sueño. Con estos malos hábitos motivamos a nuestro organismo a padecer insomnio. En cuanto a la apnea del sueño, es un trastorno más fisiológico. Hay pausas por una obstrucción en la vía aérea y no pasa el aire correctamente. También existe una relación directa de la apnea del sueño con el insomnio.

En ambos trastornos, la especialista recomienda comenzar con medidas de higiene del sueño, tales como: “Apagar los aparatos electrónicos completamente, respetar los horarios de sueño, evitar bebidas gaseosas, café, alcohol, evitar el tabaco, cenar dos horas antes de dormir, evitar hacer ejercicio antes de acostarse.

Si esto no funciona, se deberá consultar al médico para que recomiende un tratamiento adecuado, por ejemplo, con melatonina (preferentemente de liberación prolongada), que es la sustancia natural que genera el cuerpo para regular el ciclo sueño-vigilia. Es importante consultar con un especialista en medicina del sueño que nos indique el tratamiento adecuado en cada caso”.