Las celebraciones por las Fiestas Patrias suelen estar acompañadas de reuniones familiares y, en algunos casos, del uso de pirotecnia. Sin embargo, detrás de unos segundos de diversión puede surgir una lesión cuya recuperación se prolongue durante semanas o incluso más tiempo.
De acuerdo con cifras oficiales, los estados con mayor número de accidentes relacionados con pirotecnia son Estado de México, con 224 casos; Puebla, con 73; Guanajuato, con 65, y Oaxaca, con 49.
Las lesiones tampoco se concentran únicamente en quienes manipulan los artefactos. Del total de afectaciones relacionadas con fuegos artificiales, 36% ocurre en las manos, 23% en los ojos, 22% en cabeza, cara y orejas, y 19% en otras partes del cuerpo, lo que evidencia que las personas que se encuentran alrededor también pueden estar expuestas.
Ante este panorama, especialistas destacan que la atención de una lesión no termina cuando se apaga el cohete o disminuye el dolor. El cuidado posterior resulta fundamental para evitar complicaciones, particularmente infecciones.
“Una quemadura no termina cuando desaparece el dolor o cuando se apaga el artefacto que la provocó. A partir de ese momento comienza el cuidado de la herida, y una de las prioridades es evitar que se complique o se infecte”, expone el Dr. Conrado Polanco Ortíz, especialista en tratamiento de heridas y gerente de Relaciones Médicas de Esteripharma.
Mantener una adecuada higiene de la zona afectada y vigilar la evolución de la lesión son medidas importantes durante la recuperación. En este contexto, contar con un botiquín básico de primeros auxilios puede facilitar una respuesta oportuna ante lesiones menores.
Entre los productos para el cuidado de heridas y quemaduras pueden encontrarse soluciones antisépticas, incluidas las soluciones electrolizadas de superoxidación (SES) con pH neutro, utilizadas como auxiliares para la higiene de las zonas afectadas.
El especialista Polanco Ortíz señala que estas soluciones tienen un amplio espectro de acción contra bacterias, virus y hongos y pueden utilizarse de manera prolongada sin generar resistencia bacteriana, además de ser aptas para niños y adultos.
¿Cuándo acudir al médico?
Una quemadura puede afectar la barrera natural de protección de la piel, por lo que su evolución debe vigilarse. No obstante, no todas las lesiones pueden atenderse únicamente en casa.
Cuando se trata de una quemadura de segundo o tercer grado, o cuando la extensión y características de la lesión hacen sospechar que es grave, es necesario acudir de inmediato a un médico o servicio de emergencias para recibir valoración y tratamiento especializado.
“Una herida debe observarse durante todo su proceso de recuperación. No debemos asumir que, porque una quemadura parece pequeña, no necesita atención, ya que la apariencia inicial de una lesión no necesariamente determina su evolución; tampoco que una lesión más profunda o extensa puede resolverse únicamente con cuidados en casa. Identificar la gravedad y actuar de manera adecuada es parte de una buena atención”, agrega el especialista.
Asimismo, el experto subraya que una lesión profunda o extensa no debe intentar resolverse exclusivamente con cuidados domésticos, ya que determinar su gravedad y recibir atención adecuada forma parte de una recuperación segura.
Prevención, la primera medida
Aunque disponer de un botiquín permite actuar ante un accidente, la principal recomendación continúa siendo prevenir las lesiones, especialmente evitando la manipulación de pirotecnia y manteniendo a niños y personas que no participan en su uso alejados de estos artefactos.
En caso de que ocurra una quemadura o herida, la atención debe comenzar desde el momento del accidente y mantenerse durante todo el proceso de recuperación.
“Así, el cuidado de una lesión no termina cuando ocurre el accidente: comienza en ese momento y continúa durante todo el proceso de recuperación”, finaliza el especialista.
