Vivir con diabetes implica mucho más que seguir un tratamiento médico. Para muchas personas, el control cotidiano de la enfermedad supone tomar decisiones constantes sobre alimentación, actividad física, medición de glucosa, medicamentos y respuesta ante los cambios del organismo, una rutina que puede generar cansancio emocional.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, especialistas llaman a reconocer el agotamiento asociado con el manejo diario de la diabetes, conocido como burnout relacionado con la diabetes, y a incorporar herramientas que permitan hacer del autocuidado un proceso más sostenible.
Este desgaste puede manifestarse a través de sentimientos de agotamiento, frustración o desconexión del tratamiento. Reconocerlo, señalan especialistas, no significa falta de disciplina o compromiso con la salud.
Mariana Buss, PhD, profesional de Medical Affairs en embecta Latinoamérica, destaca que hablar abiertamente de este fenómeno es importante para evitar que las personas interpreten el cansancio como un fracaso personal.
“hablar de esto es fundamental porque muchas personas pueden pensar que deberían poder con todo, pero cuando se les dificulta o no lo logran, pueden sentirse culpables o que están fracasando. Reconocer el cansancio no significa haber fallado, sino que es momento de revisar qué está pasando y qué apoyo es posible incorporar”, señala.
El impacto emocional de controlar la diabetes
Una encuesta mundial realizada por la Federación Internacional de Diabetes (FID) en 2024 mostró la dimensión que puede alcanzar esta problemática. De acuerdo con sus resultados, 77% de las personas que viven con diabetes habían experimentado ansiedad, depresión u otro problema de salud mental relacionado con su enfermedad.
El temor a desarrollar complicaciones fue identificado como el factor que más afectó el bienestar mental, con 83% de las respuestas. También aparecieron entre las principales preocupaciones el control cotidiano de la diabetes, con 76%; el estigma y la discriminación, con 58%, y el miedo a las agujas, con 55%.
Asimismo, 79% de los participantes reportaron haber experimentado agotamiento relacionado con la diabetes. Entre quienes se vieron afectados por este desgaste, tres de cada cuatro reconocieron haber interrumpido o suspendido su tratamiento debido al estrés o a sentirse abrumados.
Frente a una rutina que puede sentirse interminable, los especialistas plantean que la solución no necesariamente consiste en añadir más obligaciones, sino en contar con mejores herramientas para comprender y simplificar el autocuidado.
La educación en diabetes puede contribuir a que las personas conozcan el propósito de cada acción y participen de manera más activa en el manejo de su salud.
En el caso de quienes utilizan insulina, por ejemplo, recibir orientación adecuada sobre la técnica de aplicación puede ayudar a generar mayor confianza. Entre las recomendaciones se encuentran rotar sistemáticamente los sitios de aplicación, no reutilizar agujas y jeringas, evitar zonas con lipohipertrofia y solicitar periódicamente a profesionales de la salud una revisión de la técnica.
Mariana Buss subraya “La educación no debe considerarse una carga adicional, sino una herramienta para tomar mejores decisiones y tener mayor participación en la gestión de la propia salud”.
También pueden incorporarse microhábitos que sean realistas y sostenibles, como preparar con anticipación los insumos necesarios para la aplicación de insulina, sumar algunos minutos de movimiento durante el día o hacer pausas para identificar cómo se está viviendo emocionalmente el proceso.
Pedir ayuda también es parte del tratamiento
El manejo de una enfermedad crónica no tiene que realizarse de manera individual. Dependiendo de las necesidades de cada persona, puede ser necesario contar con el acompañamiento de distintos profesionales de la salud, incluidos especialistas en salud mental.
Cuando el cansancio emocional se vuelve persistente, existen dificultades para mantener el autocuidado o aparecen sentimientos de tristeza, ansiedad, desesperanza o desconexión, buscar orientación profesional puede ser una parte importante del cuidado integral.
La red de apoyo también puede desempeñar un papel relevante. Familiares y amigos pueden acompañar a una consulta, informarse sobre la diabetes, escuchar o preguntar qué necesita la persona, en lugar de asumir qué debería hacer.
“Acompañar no significa estar detrás de alguien para recordarle todo lo que tiene que hacer. Muchas veces significa escuchar, preguntar cómo se siente y estar disponible. Eso puede contribuir a que la persona se sienta acompañada y no vigilada”, apunta Mariana Buss.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, embecta busca ampliar la conversación sobre la diabetes para incluir no solo el control físico de la enfermedad, sino también las emociones, el cansancio, las dudas y los temores que pueden formar parte de la experiencia cotidiana.
Reconocer estas dificultades y pedir apoyo cuando sea necesario puede contribuir a construir un manejo de la diabetes más humano y sostenible a largo plazo.
