MENOPAUSIA Y METABOLISMO IMPLICAN UNA ETAPA CLAVE PARA CUIDAR LA SALUD

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La menopausia no solo implica cambios hormonales y síntomas como bochornos o alteraciones del sueño. Durante esta transición también pueden presentarse modificaciones en la composición corporal y algunos parámetros metabólicos, por lo que especialistas llaman a prestar atención a factores como el peso, la glucosa, la presión arterial y los niveles de lípidos.

En México, se estima que 38.9% de la población adulta vive con obesidad, con una prevalencia 13.2% mayor en mujeres que en hombres. A ello se suma que más de 6 millones de mujeres de entre 45 y 65 años atraviesan actualmente la etapa del climaterio.

En este contexto, la menopausia puede convertirse en una oportunidad para reforzar la prevención y realizar una evaluación individual de la salud cardiometabólica.

Durante esta etapa, la disminución de estrógenos puede favorecer una redistribución de la grasa corporal hacia la zona abdominal. Al mismo tiempo, los cambios hormonales pueden asociarse con una reducción de la masa y fuerza muscular y con un incremento de la proporción de grasa respecto al músculo.

Estas modificaciones pueden contribuir a una mayor resistencia a la insulina, condición en la que el organismo requiere producir más insulina para mantener la glucosa bajo control. Cuando existen otros factores de riesgo, esto puede contribuir a aumentar la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2.

“La menopausia es un momento de la vida en el que vale la pena hacer una pausa y revisar cómo está funcionando nuestro metabolismo. No debemos asumir que aumentar de cintura, perder músculo o alterar la glucosa es simplemente parte de la edad, son señales que pueden y deben evaluarse y atenderse”, explica el Dr. Ernesto García Rubí, endocrinólogo experto en diabetes y obesidad.

Especialistas destacaron la importancia de adoptar medidas preventivas durante la transición menopáusica. Recomiendan también mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular —incluido el entrenamiento de fuerza— y procurar un descanso adecuado. Además, se considera relevante acudir a revisiones médicas periódicas para identificar posibles cambios en el peso, composición corporal, glucosa, presión arterial y lípidos.

La relación entre menopausia, obesidad y diabetes tampoco debe entenderse como inevitable. La presencia de obesidad o diabetes puede complicar el perfil cardiometabólico, pero cada condición requiere una valoración individual y un abordaje acorde con las características de cada paciente.

De acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para 2050 alrededor de 33.5 millones de mujeres habrán atravesado la menopausia, lo que coloca a la salud de las mujeres en esta etapa como un tema cada vez más relevante.

Cuando existe obesidad, la evaluación médica puede considerar no solo el peso, sino también la composición corporal, antecedentes, hábitos, enfermedades asociadas y factores de riesgo cardiometabólico. Con esta información, los especialistas pueden definir estrategias que incluyan cambios en el estilo de vida y, cuando estén indicadas, alternativas terapéuticas.

Entre las herramientas disponibles para determinadas condiciones metabólicas se encuentran algunos medicamentos basados en GLP-1, que cuentan con indicaciones aprobadas para diabetes tipo 2 y/o obesidad, dependiendo del medicamento y la autorización correspondiente.

Sin embargo, estos tratamientos no son medicamentos para la menopausia. En determinados casos pueden formar parte del manejo de enfermedades metabólicas que coinciden con esta etapa, siempre bajo valoración y seguimiento médico.

“Hoy contamos con más herramientas para tratar la obesidad y la diabetes, pero eso no significa que exista una solución universal. Los medicamentos deben formar parte de una estrategia integral y utilizarse cuando realmente están indicados, la alimentación, el ejercicio y el seguimiento médico siguen siendo fundamentales”, subraya el Dr. García Rubí.

Por otro lado, en mujeres que viven con diabetes y utilizan insulina, la educación sobre la aplicación correcta del tratamiento representa otro elemento importante. La selección y rotación de los sitios de inyección, el uso adecuado del dispositivo y evitar zonas con alteraciones del tejido forman parte de las recomendaciones para favorecer una correcta administración.

“La educación en diabetes no debería terminar cuando el paciente sale del consultorio con una receta. Enseñar cómo, dónde y cuándo aplicar la insulina es parte de la prescripción. Una técnica adecuada puede ayudar a que el tratamiento funcione de la manera esperada y, sobre todo, da al paciente herramientas para participar activamente en el cuidado de su salud”, destaca el especialista.

Desde su actividad como compañía especializada en dispositivos para la administración de insulina, embecta impulsa iniciativas de educación en diabetes enfocadas en el uso adecuado de terapias inyectables y en fortalecer la participación de las personas en el manejo de su salud.

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